Miriam Lúcar es una psicóloga y gerontóloga peruana que nos comparte algunas reflexiones sobre el valor de trabajar en temas vinculados a la longevidad y su medio digital.

Amiga, cuéntanos cómo nació tu interés por trabajar con personas mayores

Me formé como psicóloga en la Pontificia Universidad Católica del Perú y, al poco tiempo de terminar la carrera, viví la experiencia de cuidar a mi abuelo durante sus últimos meses de vida. Al hacerlo, conocí cómo funciona el sistema de salud público y de seguridad social en mi país, vi las limitaciones que existen en la atención que brindan e incluso tuve que lidiar con muchos de los prejuicios que aún existen en la sociedad peruana sobre la vejez y el ser mayor. En ese momento, supe que quería dedicarme a esto por lo que postulé a una beca de la Fundación Carolina y logré cursar el máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores de la Universidad de Granada en España.

¿Por qué crees que es importante ser gerontóloga en tu país?

En el Perú, poco a poco se va abriendo camino para visibilizar a las personas mayores y conocer sus necesidades; también existen diferentes grupos y profesionales que trabajan por y para los mayores que realizan aportes muy valiosos. Sin embargo, aún son limitados los espacios de formación y es clave que se masifiquen los servicios y cuidados profesionales que se brindan para lograr un verdadero envejecimiento de calidad.

Además, creo que la gerontología aporta y complementa mucho a la mirada médica tradicional sobre el envejecimiento que aún prima en mi país.

Nuestro trabajo como gerontólogos es ayudar a que no se olvide que no solo importa prolongar los años, sino que debemos generar las condiciones que permitían que disfrutemos de esos años con autonomía, plenitud, viviendo una vida con sentido y en óptima relación con nuestro entorno.

“Promover un envejecimiento digno, saludable y feliz es una inversión necesaria; no sólo nos beneficiará cuando nosotros seamos mayores, sino que también hará de nuestra sociedad una sociedad mejor”

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A partir de toda esta experiencia, ¿cómo haces tu trabajo?

Lo hago a través de mi página en Facebook “65 y más. Envejecimiento activo”. Lo que busco con ella es comunicar y compartir información confiable, que esté al alcance de todos los interesados, sean o no mayores, sus familiares, cuidadores o profesionales. También espero generar un espacio de reflexión conjunta, en el que sea posible conversar y cuestionar mitos sobre lo que implica envejecer, promover una vivencia más satisfactoria de esta etapa y difundir las acciones que se vienen haciendo en mi país y en la región para lograr una vejez cada vez más digna. Muchos de estos temas aún no son considerados relevantes o existe gran desinformación sobre ellos.

Además, como psicóloga, brindo sesiones de psicoterapia a adultos mayores y he realizado talleres y charlas para promover su salud mental y la de los familiares que se encargan de su cuidado. Por ejemplo, trabajo temas como la jubilación, el duelo, el proyecto de vida, las relaciones familiares intergeneracionales, la adaptación a la aparición de una enfermedad.

Los autores de ‘Bienvenido a tu geriátrico’ nos dedican su primera entrevista

¿De qué otra manera crees que es posible contribuir para generar entornos y condiciones más amigables con los mayores?

Creo que el trabajo colectivo es muy importante. Otro de los grandes aprendizajes que me dejó mi formación como gerontóloga fue lo necesario que es trabajar en equipo, incluyendo a profesionales de diferentes disciplinas ya que son muchos los factores que influyen en cómo envejece una persona en particular, un colectivo o una sociedad. Mientras más miradas se tengan, más amplia puede ser la comprensión de la situación y más acertada la estrategia que se elija para encontrar soluciones.

Por ello, también soy parte de un grupo internacional que busca promover un envejecimiento digno llamado “Adultos mayores: activos y felices”. Está conformado por excelentes profesionales de Colombia, Chile, Ecuador y México. Los espacios de intercambio son muy enriquecedores, complementan nuestro ejercicio profesional y nos permiten comprender la complejidad del proceso de hacerse mayor.

¿Por dónde empezar para lograr todo esto?

Creo que no solo en Perú, sino en toda Latinoamérica, es muy necesario ejercer un activismo firme que permita que información confiable, cuidados especializados y otros derechos fundamentales puedan asegurarse para todos los adultos mayores. Al estar en Europa puede conocer sociedades más preparadas para hacer frente a los retos del envejecimiento. Por eso creo que en este lado del mundo también es posible generar condiciones favorables para nuestros mayores. De hecho, se espera que el envejecimiento poblacional en Latinoamérica se dé rápidamente, por lo que no podemos dilatar la atención de calidad a esta población mucho más. 

Promover un envejecimiento digno, saludable y feliz es una inversión necesaria; no sólo nos beneficiará cuando nosotros seamos mayores, sino que también hará de nuestra sociedad una sociedad mejor. Finalmente, si la vida nos da el tiempo, todos envejeceremos; por eso, es crucial empezar por reconocer nuestros propios prejuicios frente a lo que implica “ser mayor” e identificarnos como ciudadanos de un mundo cada vez más “viejo”. Y, como profesionales, es necesario evaluar de qué manera ponemos en servicio nuestras capacidades y experiencia para lograr condiciones más favorables para los adultos mayores.

Envejecer como oportunidad en el contexto peruano