Una maestra y pedagoga de 92 años regresa a una casa parada en el tiempo. Allí Antía Cal Vázquez “Tita” inicia una conversación con sus recuerdos, las imágenes de una vida atrapadas en viejas fotografías, el paisaje de montaña que rodea la casa y la memoria del amor de su vida, Antonio Beiras.

A través de sus palabras en gallego –una lengua minoritaria prohibida durante años-­ Conocemos la España gris de los años 50.

Sabemos de sus viajes por Europa para encontrarse con una pedagogía Avanzada que la lleva a fundar en 1961 un colegio en Vigo. Una escuela laica, igualitaria, conectada con la realidad inmediata y en donde las clases se impartían en distintas lenguas.

La palabra justa es una historia de amor y de educación.

La palabra justa es un juego inventado por una profesora para sus alumnos. Al terminar la clase cada niño ha de escribir en un pequeño papel y de la forma más sintética lo que ha aprendido en la clase del día. Si fuese posible en una sola palabra. Las respuestas se ponen en la pared y entre todos eligen la mejor: La palabra justa.

Antía Cal – Tita, para sus alumnos-, tiene 92 lúcidos años y desde la distancia mira aquel tiempo en el que fundó en el Vigo de 1961 un colegio y puso en marcha una de las más singulares experiencias pedagógicas de España.

Ante la cámara Tita va desgranando sus recuerdos, sus pensamientos, sus emociones. Antía Cal busca para nosotros La palabra justa para contarnos sus orígenes, su infancia, el despertar de su vocación, el ansia por saber, su pelea para poder estudiar, su encuentro con una universidad anclada en el pasado, la llegada del gran amor de su vida, la fundación de un colegio que rompía con lo establecido… Todo cuanto la conformó como mujer, como maestra y como pedagoga.

La palabra justa nos lleva a través de las estancias de una casa parada en el tiempo que desvela al espectador una vida tan silenciosa como fructífera. Esa casa es el principio y es también la metáfora.

La palabra justa transita por los paisajes del Alto Eume. La severidad del paisaje, sus caminos, sus bosques, la huella del hombre sobre el territorio son objeto de una narración visual tan poética como veraz.

La palabra justa es un viaje a través de la memoria de las cosas. Los objetos que llenan los cajones y los armarios son la memoria sensorial que acerca al espectador a un tiempo ya pasado.


  • Compañía: Atlantis Multimedia
  • Procedencia: Galiza
  • Dirección: Miguel Piñeiro
  • Imparte: Introducida por Aura Marco
  • Autoría: Miguel Piñeiro
  • Tipo: Película documental
  • Presentación: 2016
  • Duración: 74′
  • Web: http://atlantis-multimedia.com

La palabra justa es el pespunte emocional y poético de las cartas que Antonio Beiras escribió a Tita antes de casarse: una historia de amor que uniría a dos fanáticos del progreso, la evolución científica y la libertad. A dos enamorados de cuanto hay de humano en las personas.

La palabra justa es la mirada de Miguel Piñeiro -su director- sobre el mapa de surcos que la vida dejó en la piel de Tita. Esas huellas en su piel, envueltas en la belleza y la humildad de la montaña y la casa, nos toman de la mano para hacer un viaje que transita por los linderos del tiempo y del espacio.