Manifiesto de Qmayor ante el COVID-19: de la fragilidad a la fortaleza

La pandemia del COVID-19 ha dejado al descubierto nuestra fragilidad social, legal, asistencial y sanitaria y preocupados ante esta alarma queremos compartir con nuestra audiencia algunos aspectos que nos parecen fundamentales para actuar con serenidad, seguridad y celeridad. Con ese orden.

Como es sabido, la situación es especialmente grave para las personas mayores, pero también para aquellas con una condición de discapacidad, que conviven con una o varias enfermedades crónicas, o aquellos en situación de exclusión social. Entendemos que este reto ha de servir para que en el futuro lo sepamos manejar mejor y no lamentemos tantas muertes.

Reunidos de manera telemática, el equipo editorial de Qmayor, ubicados en distintos países que se enfrentan a un virus desconocido, comparten la misma idea básica:

“La salud es un derecho universal y, por ello, debemos seguir reivindicando a las autoridades mayor dotación para que los cuidados profesionales no sean un bien canjeable e inaccesible”

Necesitamos de manera urgente un cambio en el modelo social, donde los cuidados sean valorados y sus proveedores tratados con el reconocimiento que merecen. 

El Cambio Social que se debe construir a raíz del COVID-19:

1.- Es necesario fortalecer la solidaridad con la ciudadanía en general, con las y los profesionales técnicos y miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad de los estados, que están ejerciendo sus labores fuera de casa, por su indispensable intervención ante situaciones como estas. Seamos solidarios y colaboremos colectivamente, sin que ello conlleve a permitir situaciones de violencia, venga de quien venga. 

2.- Hacemos un llamamiento de exigencia a los y las líderes que toman decisiones en nuestra sociedad para que, desde sus competencias como funcionarios públicos, doten de seguridad y material a los hospitales, centros de salud, y centros de atención a personas en situación de vulnerabilidad. Es sumamente importante garantizar el buen servicio del personal sociosanitario, así como la universalidad y amplia cobertura de estos servicios. 

3.- Es necesario un acompañamiento profesional y de calidad, en los diferentes procesos psicoemocionales, que sobrevienen de una situación anormal como la que estamos viviendo. Recordando que una mirada integral de la salud también incluye el cuidado de la salud mental. Esperamos que sean tenidos en cuenta, tanto en los foros informativos, los gabinetes de crisis de apoyo al ejecutivo o los equipos de atención asistencial de emergencia.

4.- Respeto y ofrecimiento espiritual a todas aquellas personas que así lo requieran, para afrontar el final de vida con un consuelo y compañía. Así como para abordar un duelo posterior, también a los profesionales que en los servicios hospitalarios y residenciales.

5.- Es urgente no anular a la persona mayor y respetarla en su autonomía en todo momento. Las personas mayores son sujetos de derechos. Reconozcamos sus experiencias y estilos de vida.

6.- Hacemos un reconocimiento a todas y cada una de las asociaciones, colegios profesionales, patronales, sindicatos, organizaciones no gubernamentales que están atendiendo a esta población, con especial reconocimiento a las Sociedades de Geriatría y Gerontología por su magnífica labor desde la ciencia médica y social, vigilancia la información veraz, divulgando con esmero y reivindicando mayor compromiso de todos hacia la vejez y sus protagonistas.

7.- Los medios de comunicación no deberán contribuir a un trato infantilizador, sensacionalista o paternalista de la información. Evitando también, el lenguaje edadista que discrimine, victimice y violente la imagen y la autopercepción de sí mismos como seres enfermos o “en modo de salida”.

8.– Busquemos establecer relaciones y prácticas de solidaridad intergeneracional. Interdependientes y valiosas para superar esta crisis, de una sociedad demasiado frívola e individualista.

9.- Señalamos las importancia del abordaje del trabajo con las familias para lo que es necesario realizar comunicación accesible, permanente y asertiva con ellas. 

10.- La sociedad no debe olvidar que también hay sectores de población que están en desventaja como las personas en situación de calle que merecen atención y acompañamiento digno. En ese sentido, son necesarias las medidas de protección social focalizadas a este grupo.

11.- La ciudadanía debe ser consciente de la relevancia de los cuidados desde una mirada integral y desde una intervención comunitaria para fomentar relaciones de impacto, igualdad y equidad. 

12.- Hoy más que nunca, debemos apostar por las fuentes fidedignas. Hacer un uso responsable y correcto de la información divulgada en redes sociales, medios de comunicación y por parte de profesionales de la salud. Es relevante usar un lenguaje sencillo, riguroso y ético-profesional. 

13.- Nos afirmamos dentro de la gerontología feminista, y por ello enfatizamos en recordar que los cuidados no tienen género, a pesar de que la realidad muestre que su ejercicio tiene principalmente rostro femenino. Esta es una oportunidad para afirmarnos en que todos y todas podemos y necesitamos cuidar y ser cuidados/as. 

14.- Las situaciones de desigualdad social recrudecen esta situación, y en este contexto es necesario también tomar acciones que garanticen la protección de los sectores en pobreza y pobreza extrema. Esta es la oportunidad para replantear las políticas sociales y lograr que estas tengan un carácter integral. 

“Una política para pobres, se ha dicho, siempre será una pobre política; una vez caridad, será siempre caridad. Lo importante es abordar las causas, ir a las raíces y construir justicia, dignidad y ciudadanía desde la base espiritual, mental, social y económica” (H. Béjar, 2011, p. 11).

15.- Denunciamos los actos irresponsables de aquellos ciudadanos que desde el egoísmo no han hecho caso de las indicaciones saliendo de casa, comprando sin moderación y contribuyendo a expandir el virus. 

Seamos solidarios, cuidemos a los profesionales sociosanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, trabajadores del reparto a domicilio o el de aquellas personas que trabajan para proveer de alimentos al resto. Gracias, porque juntos y con vuestra ayuda conseguiremos superar este episodio.

”Nos salvamos juntos o nos hundimos separados”, Juan Rulfo

El equipo de Qmayor, Nosotras:

Erick Angeles

Erick Ángeles

Nuria Carcavilla

Nuria Carcavilla

Miriam Lúcar

Miriam Lúcar

Haydee Chamorro García

Haydee Chamorro

Nicolas Cisternas

Nicolás Cisternas

Fran Olavarría

Francisco Olavarría

Sara Moreno

Sara Moreno