Por Gustavo A. Loreto Sierra, Gerontólogo y emprendedor de impacto social en envejecimiento y salud 

Hace unas 3 décadas la esperanza de vida al nacer era de 50 y tantos años, hoy está por encima de los 78-80 en muchos países de habla hispana. Sabemos que las personas están llegando a esta edad sin estar preparadas, nadie nos decía que algún día seríamos personas mayores o en vías de convertirnos en una. A diferencia de antes, hoy tenemos que asumir nuestra longevidad, las nuevas generaciones, los hijos, nietos o sobrinos, y con mayor razón porque se espera que la gran mayoría de los jóvenes rebasen en un futuro los 80-85 años sin problema. Estamos obligados a reinventar la manera en que nos convertimos en longevos, añosos; cada vez más personas mayores jóvenes de la nueva generación, quienes tienen 60 a 75 años, desean seguir participando en la vida afirmándola cada día. Reflexionemos en estas líneas cómo juntos iremos creciendo de una manera más activa, más saludable, más participativa porque cada día elegimos de qué manera viviremos. Vivir solo y aislado es una opción que se puede convertir en algo muy doloroso, sentirse “out”, sentirse como un “viejo que ya no entiende qué pasa en la modernidad”, es el comienzo de un proceso que a veces no tiene retorno y en el que los mayores pueden llegar a vivir sin ese “adhesivo” a la vida, sentirte relegados, inútiles. Este artículo está dedicado a reflexionar de acerca de una forma sencillísima de estar “in”, de seguir en el Juego de la Vida, de estar cercano a las personas que queremos, independientemente de su edad.

¿Sabes cómo acercarte a personas de otras generaciones? La brecha intergeneracional es un concepto ligado al vacío de comunicación entre personas de diferentes edades, a la cual permitimos dibujarnos una idea de dificultad para encuentros y diálogos enriquecedores.

Microedadismos en la política española

¿Cuántos desencuentros con tus papás o tus hijos se vienen a tu mente si te pones a recordarlos este momento? Diferencias de opinión, de apreciación, de criterios… ¿Has dicho o te han dicho: “ahora las cosas son distintas, ya no son como en tu época”? ¿Le has dicho a un joven algo así como “en mis tiempos las cosas eran mejor” o has escuchado “lo que pasa es que tal persona ya está grande, no nos va a entender”? Estos son algunos ejemplos de esa barrera para relacionarse entre gente de diversas edades.

Sin importar de cuál generación se hable, hay una constante en todas: las personas buscamos una identidad, un “algo de qué aferrarnos para no perdernos entre las múltiples, infinitas posibilidades y formas de existencia que tenemos, más aún en la actualidad: decenas de géneros musicales, modos de vivir, identidades, profesiones, y demás posibles “formas de ser” que antes no existían. El delimitar nuestra personalidad generacional resulta ser un “mecanismo de defensa” para adaptarnos:

  • ABUELO (80 años): “lo de antes era mejor
  • NIETA (19 años) “La música de hoy está padrísima, la de antes me aburre”
  • MAMÁ (45 años): “En mi época sólo habíamos rockeros o poperos
  • HIJO (16 años): “Eso ya pasó de moda, ahora hay Emos, Visuals, Regguetoneros, Banda, Raperos, Skatos, Rastas, Darketos, Punketos, Fresones, Góticos, Neo-hippies y muchos más”. 

Sabemos que en la actualidad se demanda mayor capacidad de adaptación a la vida que en cualquier época pasada, que en toda la historia universal no hay una sola generación de personas de más 60 años a la que se haya exigido tantos ajustes a nuevas costumbres y atestiguado tal número de cambios sociales, culturales y tecnológicos que avanzan tan vertiginosamente que no hay tiempo siquiera de asimilar un invento, cuando ya aparece su sucesor. Es comprensible que en ciertos temas haya un abismo entre las generaciones. No obstante, existen temas centrales para aproximarnos a pesar de estas diferencias.

¿Cómo crear relaciones legítimas entre personas de tan diversos gustos y edades?

Entre ideas, creencias y valores pertenecientes a cada época, cada generación determina lo que es “bueno” o “malo” para los individuos y que éstos son educados, moldeados con base a esos consensos aprobados y crean una identidad personal para cada generación;  por ejemplo aquellos de la generación Rock and Roll, quienes crecieron como “chicos rebeldes”, inconformes con lo establecido de la década de los 60’s y que ahora pueden ser unos conservadores “abues” que no les gusta la música “moderna” que escuchan sus nietos, el círculo se cierra y comienza nuevamente la actitud separatista intergeneracional: 

“…pobres de los viejos, ellos no nos pueden entender, que yo soy un chavo de onda y me pasa el Rock and Roll (Alex Lora, letra de la canción Chavo de Onda, 1973)

¡Qué ironía!, aquellos jóvenes se convirtieron en esos “viejos” de sus propias canciones para los “chavos de onda” de hoy, ya que el Rock and Roll es simplemente cosa del pasado (¡aunque a los que nos gusta, decimos que éste nunca muere!)

Conoce la Danza Sénior con Francisco

Como gerontólogo y psicólogo humanista recomiendo ampliamente el Juego para “tender un puente” que acerque a las generaciones.  Esto tiene un sentido, las diferencias existentes para el entendimiento entre diversas edades radica en que los “juegos sociales” van cambiando y con ellos, sus reglas. Se trata de aprender a jugar nuevos roles, de inventar una nueva manera de ser nieto, de ser hijo, de ser abuelo, una menos solemne y más divertida… de tirarse a la alfombra, al pasto a jugar y aprender nuevas formas de interactuar entre los miembros de la familia.

Conocí a una señora de 68 años que aprendió a jugar videojuegos interactivos para pasar más tiempo con sus nietas. Pero esta es sólo una forma, cada cual tendrá que buscar su propio estilo de acercarse con otras generaciones. ¿Cuál será tu propio estilo? ¿Jugarás con cartas, juegos de mesa, adivinanzas, con una pelota, construirás papalotes-cometas de manera tradicional y los elevarás, armarás modelos a escala de un portaaviones, harás rompecabezas, pintarán juntos con acuarelas, compartirán su música, harán visitas virtuales a los museos online? Hay un mundo de juegos que acerca a las generaciones. Aprovecha las vacaciones, los fines de semana, cualquier espacio por mínimo que sea:

¡Diviértanse juntos rompiendo

paradigmas de la edad!

MICROEDADISMOS #2 ¡Mírales, se divierten como niños!

Tendiendo un puente con el Juego. Además de nuestra clasificación Sapiens, se nos ha definido como Homo Ludens (Huizinga, 1938), “el hombre que juega”, el cual es complemento perfecto para nuestra denominación científica de pensador (Sapiens). Al ser humano le gusta el juego, ya sea de competencia o de pura diversión (lúdica), sin importar la edad. A través de reconocer que la vida se trata de un juego, donde simplemente interpretamos un papel, un libreto que nos dio la época en que nacimos, podremos reinventar nuevas formas lúdicas, juguetonas de encontrarnos con nuevas generaciones; como dijo un poeta: si pudiera vivir nuevamente… jugaría con más niños”. Los encuentros intergeneracionales, sobre todo si se trata de nietos y niños se logran con mayor facilidad cuando le ponemos una pizca de juego y diversión. ¿A qué niño le gusta un abue gruñón y criticón?

Podemos mejorar esas relaciones con algunas recomendaciones de la Psicología Humanista para lograr encuentros nutricios, enriquecedores, entre generaciones. Aceptar que el otro es como es, aunque no me guste lo que le gusta. Querer a alguien no significa que me va a gustar su música, pero tampoco se la voy a criticar: no juzgar ni etiquetar al otro. Aprender a respetar sus gustos, creencias, opiniones, valores y no empecinarme a que piense, crea u opine como yo.

Sin importar tanto las diferencias, reinventemos una manera juguetona de acercarnos los familiares más jóvenes con los más grandes… sé un ejemplo, los jóvenes también seremos personas grandes algún día. Hoy tenemos que asumir nuestra longevidad, nadie nos ha preparado para ello, preparémonos entonces.

Ser maduro es tener la seriedad con la que se jugaba cuando éramos niños”.

(F. Nietzsche)

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La Gerascofobia no tiene cabida en nuestro mundo