Más de 3.500 especialistas de todo el mundo se reúnen entre el 10-12 de Mayo en el Congreso de la Organización Europea de Ictus (European Stroke Organization Conference – ESOC2016) para exponer los últimos avances sobre esta enfermedad. El presidente local del congreso es el Dr. Ángel Chamorro, Director de la Unidad de Ictus del Hospital Clínic de Barcelona. En el congreso, miembros de este equipo han presentado los resultados de un estudio que demuestran la eficacia del ácido úrico para prevenir el empeoramiento del ictus en las horas iniciales de la enfermedad. Este nuevo fármaco, aún en fase experimental, reduce las secuelas de pacientes con ictus tratados con trombectomía mecánica, una técnica muy eficaz para desobstruir las arterias.

El ictus es una enfermedad con un impacto social muy alto. En Cataluña es la primera causa de mortalidad entre las mujeres, la tercera entre los hombres y la primera causa de discapacidad. Se produce por una alteración de la circulación de la sangre al cerebro y el tratamiento precoz es básico para conseguir que el paciente se recupere y minimizar sus secuelas. En un 15% de los casos la causa es una hemorragia cerebral pero los ictus más comunes son los isquémicos (85%), en los que una arteria del cerebro se obstruye por un trombo.

El Dr. Chamorro ha presentado en la ESOC2016 los resultados de un estudio derivado del URICOICTUS, ensayo liderado por la Unidad de Ictus del Clínic para evaluar el efecto neuroprotector del ácido úrico. Los investigadores han estudiado ahora la eficacia de este compuesto en aquellos pacientes que después del ictus fueron tratados con trombectomía mecánica. Los resultados demuestran que el tratamiento con ácido úrico, después de utilizar la trombectomía para destapar la arteria, mejora la recuperación funcional y la capacidad para realizar las actividades cotidianas de los pacientes.

“El ácido úrico actúa como un potente antioxidante, y elimina los radicales libres que se forman inmediatamente cuando la arteria se tapa “, explica el Dr. Chamorro. “Con los resultados observados en este estudio el ácido úrico se sitúa en la primera línea del tratamiento del ictus, después de haber demostrado su eficacia en la reducción de las secuelas en las mujeres y en los pacientes con cifras elevadas de glucosa en el momento del ictus”, añade. Y es que el mismo equipo de investigadores ya publicó un artículo el verano pasado en la revista Stroke en el que demostraban que el tratamiento con 1 mg de ácido úrico combinado con la terapia antitrombolítica habitual disminuía la aparición de secuelas en un 42% de las mujeres.

Referentes en el tratamiento del ictus

Además de la investigación sobre los beneficios del ácido úrico en la recuperación de los pacientes, la Unidad del Clínic participó junto con otros 3 hospitales catalanes (Vall d’Hebron, Germans Trias i Pujol i Bellvitge) en un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en 2015 en el que se demostraba la eficacia de la trombectomía mecánica para tratar el ictus. Este procedimiento consiste en el uso de los catéteres de nueva generación que tienen una malla (stent) que atrapa el trombo y lo extrae y desobstruye la arteria. Esta técnica permitió que los pacientes con ictus multiplicaran por 4 su autonomía, mejoró y aumentó un 70% las posibilidades de recuperar la capacidad funcional y mejoró de forma significativa su calidad de vida.