Lo que llaman la epidemia del siglo XXI es sobre todo un problema de salud pública de primer orden porque como alertan las autoridades, la soledad es un factor de riesgo de mortalidad. En Galicia hay ahora mismo más de 125.000 mayores que viven solos y casi la mitad están censados en las ciudades de Vigo, A Coruña y Ourense. En el tramo de municipios de entre 10.000/20.000 habitantes, como es el caso de Betanzos,  el 33% de los mayores también viven solos.

Esta soledad es, en muchos casos, una de las caras de la pobreza, agudizada desde hace unos años por la crisis económica.

Paliar esta soledad constituye el principal objetivo del proyecto “Familia Aberta”, que se pretende iniciar en las instalaciones del Convento de San Francisco de Betanzos, el cual se ha quedado vacío tras la marcha de las monjas Franciscanas Misioneras de María.

Los franciscanos de Galicia han acordado dedicar estas instalaciones al servicio de este colectivo necesitado de atención y ayuda. Se trata de ofrecer un lugar, una forma de vida, un tiempo, unos medios y una gestión que sirva de referencia y concienciación para futuras actuaciones en el ámbito de las necesidades sociales. No se trata de ningún centro benéfico, sino de un espacio solidario y autogestionado por los propios usuarios.

Como en casa

“Familia Aberta” persigue mantener las características propias de la familia, donde cada persona se siente libre e independiente. Satisfechas las necesidades básicas, se trata de convertir la soledad en compañía, un bien que se ofrece solidariamente a los demás.

No es un centro benéfico. Está concebido como un espacio solidario, que se gestiona y se sostiene con la colaboración y la aportación de todos los usuarios. De este modo se consigue un coste mínimo y una contribución económica asequible para sufragar los gastos ordinarios de la vida en común: alimentación, limpieza, energía, calefacción y pequeñas reparaciones.  Fray Enrique Roberto Lista García