El pasado 25 de septiembre tuvo lugar el II Foro “Vivir Más, Vivir Mejor” en Valencia (España). Un encuentro entre profesionales y sociedad civil con el objetivo formar, concienciar y sensibilizar a la sociedad y a los medios de comunicación sobre los derechos de las personas mayores y su situación actual en todo el mundo.

Este evento fue organizado por la Generalitat Valenciana y HelpAge International España en colaboración con la Obra Social la Caixa. Entre las autoridades presentes cabe destacar la del alcalde de València, Joan Ribó que inauguró la jornada, la rectora de la Universitat de València, Vicenta Mestre y la presidenta de HelpAge, Isabel Martínez Lozano.

Entre los temas abordados: la vejez y la situación de sus protagonistas, la discriminación por edad y la cultura de los buenos tratos. Así como, la necesidad de dotar de capacidad y autoestima a las personas mayores en la reivindicación de sus derechos como ciudadanos de primera.

En esta cultura de los cuidados, la presidenta de la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología, la doctora Sacramento Pinazo presentó la carta de derechos, con la misión de que éstos sean conocidos y reclamados por toda la sociedad en su conjunto.

No es humor, “es poca cosa”

La Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología, cuya razón de ser es el bienestar de las personas mayores, consciente del peso específico que representan en la sociedad actual y de su diversidad y heterogeneidad, siente la necesidad de reivindicar, en justicia, aspectos básicos que afectan a su modo de vida y que son necesarios para desarrollar esa etapa del ciclo vital con dignidad y con el respeto que se merecen como seres humanos y como ciudadanos; sin olvidarnos que, además, son insustituibles transmisoras de experiencia y conocimientos, y que sus aportaciones constituyen una fuente de riqueza para todos los que les rodean en el presente y para las generaciones venideras.

Conscientes de la repercusión de todos estos factores en la calidad de vida, reclamamos para las personas mayores en general y, para cada una de ellas en particular, los siguientes derechos irrenunciables:

1.-  Derecho a ser tratado individualmente como ser humano, respetando nuestras características individuales, necesidades y expectativas, nuestras capacidades y limitaciones y, por tanto, a que se diseñen e implanten políticas integrales que den respuestas acordes a esas necesidades. Concretamente que se diseñen e implementen desde el ámbito público y privado políticas de atención y cuidados centradas en la persona.

2.- Derecho a preservar la identidad personal, la libertad y autonomía, y a recibir un trato acorde a cada historia personal y social, respetando la autodeterminación y toma de decisiones sobre la propia vida.

3.- Derecho a participar libre y activamente en la sociedad en la que se vive y a que se tengan en cuenta deseos y opiniones para contribuir a una realidad más justa e inclusiva para todos. La participación contribuye a aumentar la socialización, a mantener y mejorar las capacidades y evitar el aislamiento, ayudando a mantener el bienestar personal y la vinculación al entorno social y cultural.

4.- Derecho a tener una vida digna en la que sean satisfechas la necesidades espirituales, emocionales, de salud, relacionales, económicas y sociales.

Maltrato, factores asociados al tramo de edad

5.-  Derecho a mantener y expresar una sexualidad libre y respetada en cualquiera de sus formas, en espacios de intimidad y tolerancia, exentos de ser juzgados, sin que sea reprobada su conducta, y sin sufrir rechazo, descalificaciones ni agresiones físicas o verbales.

6.- Derecho a decidir libremente sobre todas las cuestiones referidas a nuestra vida, especialmente en las situaciones de fragilidad o dependencia, considerando los deseos y voluntades previas cuando la capacidad de decisión no esté preservada, evitando que sean otros quienes decidan.

7.- Derecho a que sean garantizados los principios bioéticos de no maleficiencia, justicia, autonomía y beneficencia, en la enfermedad y en los cuidados, y a que se proporcionen los cuidados paliativos necesarios para garantizar esos principios y la necesaria intimidad.

8.-  Derecho a la intimidad, sobre todo en caso de necesidades especiales, y en entornos institucionalizados.

9.- Derecho a decidir sobre el final de la vida, a expresar su voluntad sobre una muerte digna, expresada mediante la elaboración de documentos o testamentos, en los que queden reflejados sus deseos en caso de no tener la capacidad de decidir.

10.- Derecho a ser informado de forma accesible, clara y sencilla, y a participar en las decisiones que condicionan su vida en la salud y en la enfermedad, para ejercer nuestra capacidad de decisión de manera autónoma.

11.- Derecho a que se garantice el acceso equitativo a asistencia sanitaria y social y a disponer de los recursos sociosanitarios adecuados para que los cuidados que se precisen, puedan dispensarse en el domicilio, acompañados de la familia con apoyo de profesionales cualificados, o en centros especializados.

12.-  Derecho a vivir en entornos que permitan a las personas mayores envejecer activamente, con seguridad, y continuar participando plenamente en la sociedad. La calidad de vida se relaciona directamente con el fomento del protagonismo de las personas mayores en la esfera pública y social.

13.- Derecho y acceso a la formación a lo largo de la vida, para garantizar un desarrollo personal en igualdad de oportunidades a otros grupos de edad. El aprendizaje aumenta las oportunidades de participación y contribución social, mejora la reserva y el rendimiento cognitivo, aumenta la autoestima, ayuda a afrontar los problemas y previene el aislamiento social.

14.- Derecho a formar parte activa de una sociedad para todas las edades, inclusiva y sostenible.

15.- Derecho a que los medios de comunicación reflejen una imagen de las personas mayores que responda a la realidad actual, reconociendo su heterogeneidad, su contribución individual y social, utilizando un lenguaje no edadista y evitando estereotipos tanto en la información como en la publicidad.

Previniendo el envejecimiento imaginario

16.- Derecho al acceso a las nuevas tecnologías, ya que ayudan a las personas de edad a estar en conexión con su entorno, a satisfacer necesidades, a mantenerse informadas, comunicadas, a ser independientes y a mejorar su salud.

17.-  Derecho a que sean satisfechas las necesidades sociales básicas de seguridad, pertenencia, afecto y comunicación. La soledad no deseada en las personas mayores aumenta el sedentarismo, afecta a la salud, al deterioro de las capacidades mentales, y repercute en su estado de ánimo.

18.-  Derecho a actuar y a denunciar un trato inadecuado o situaciones de maltrato en el ámbito familiar, social o asistencial, ya sea económico, físico o psicológico, o el que pueda derivarse de una negligencia o una mala praxis profesional.

El reto, y responsabilidad a la vez, de la sociedad en la que vivimos será poner en valor a las personas de edad, atender sus necesidades y garantizar sus derechos. El deber de administraciones y organizaciones es tomar conciencia de lo que representan las personas mayores al diseñar las políticas y gestionar los recursos, para que la ciudadanía pueda envejecer dignamente y resolver con garantías los retos que se plantean en el futuro inmediato y que parecen ignorar.

Si la sociedad logra dar un buen trato y valorar a sus mayores, evolucionará positivamente creando un espacio de convivencia y concordia para todas las edades, en el que todos se nutran de todos para conseguir una vida más plena.

Y ahora, pásate por la Tienda para darnos alas y seguir con este proyecto de transformación desde la comunicación orgullosa y que combate el edadismo 👇

Cuaderno didáctico: “El Micro Edadismo lo vamos a jubilar”