La Danza Sénior, fue creada en Alemania en 1974 por la alemana Ilse Tutt (coreógrafa y psicopedagoga social). La idea de crear una actividad para los adultos mayores surgió algunos años antes cuando fue cuestionada por su suegra que vivía en una residencia geriátrica. Desde este día, Ilse Tutt trabajó juntamente con pedagogos sociales y pensaron en posibles actividades para los mayores, así surgió la danza Sénior.

«Danzas solamente con los más jóvenes, ¿por qué no danzas con nosotros, los mayores?»

La Danza Sénior fue desarrollada para incluir los mayores en los bailes tradicionales, despertar su ilusión mientras se trabaja la psicomotricidad y para atender sus nuevas necesidades tomando en cuenta sus limitaciones. La danza está formada por ejercicios específicos (sencillos y ligeros) con la intención de desarrollar la fuerza, la resistencia muscular, la movilidad articular, el equilibrio, la lateralidad, la coordinación motora, el ritmo, y la memoria. Desarrollar todas estas capacidades físicas y cognitivas es posible por medio de las innumerables danzas que componen este programa.

Nosotros no vemos el mundo solamente con los ojos, la gente lo ve con el cuerpo entero, es decir, lo vemos bajo diversas miradas.
Los años arrugan la piel, todavía es la apatía, la ausencia de objetivos más grandes que arrugan el alma, siendo que eso es el verdadero envejecimiento que tanto disminuye la existencia e inclina el cuerpo hacia adelante (Hetchel).

De hecho la Danza Sénior mejora y previene la disminución de las capacidades físicas y cognitivas que ocurren por el proceso de envejecimiento. Además, mejora la socialización de las personas que lo practican. No en vano, es una actividad lúdica y por ser desarrollada en grupos puede prevenir y tratar la depresión y el aislamiento social. Evidentemente es una herramienta de inclusión para todos los y las mayores.

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Estas coreografías fueron creadas para incluir todos los mayores hay danzas que son bailadas de pie y otras que se bailan sentados en sillas.

La Danza Sénior también consiste en una posibilidad de intercambio cultural, dado que las coreografías de las danzas (ejercicios) son hechos al sonido de canciones folclóricas de países como Alemania, Austria, Francia, Italia, Portugal, Estados Unidos, Brasil entre otros.

Yo empecé mi formación en esta disciplina en 2010, cuando hice mi primer curso. Me enamoré de inmediato e hice más de siete cursos (progresivos, avanzados y cursos extras). Después de haber hecho la formación completa obtuve la titulación de habilitado en Danza Sénior expedido por la Asociación Danza Sénior de Brasil.

He tenido muchas oportunidades de trabajar con danza sénior, empecé en un hospital universitario, luego en una ONG, en centros de día para mayores y en residencias geriátricas. Para mí es un privilegio poder contribuir a la salud y calidad de vida de los ancianos por medio de una actividad tan increíble y placerosa. Además me deja muy orgulloso ver los efectos positivos de las clases de Danza Sénior en las capacidades física, cognitivas, autoestima y sociabilización de los mayores. Una danza que ofrece más vida a los años de los y las adultas mayores.

«Es que la danza no es solamente un arte, pero una manera de vivir. […] No solamente juego, pero celebración, y no espectáculo, la danza está colgada a la magia y a la religión, al trabajo y a la fiesta, al amor y a la muerte» (Garaudy, 1980, 13)

Francisco das Chagas Vasconcelos de Souza Neto. Profesor de educación física de la Facultad Ateneu (Fortaleza-CE, Brasil) especializado en personas mayores, con estudios de gerontología y monitor de danza senior

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