La población está más envejecida, que las enfermedades crónicas aumentan y que la medicina avanza y por consiguiente se alarga el final de la vida, lo cual implica que se deben atender paliativamente a un mayor número de personas. Así lo explicaban ya, Sanz, J. i Pascual, A. en el 2003 “Hay que rescatar y redescubrir, si cabe, el fenómeno de “cuidar”, actualmente eclipsado por la sobreexpansión de los aspectos curativos de la medicina”.

¿Pero nos hemos planteado como afrontar esta situación? ¿Somos conscientes de la importancia de reforzar la persona en su totalidad, más allá de la dimensión física? ¿Tenemos consciencia de que el último tramo de la vida puede ser una oportunidad para encontrar el sentido de la vida y despedirse de la propia existencia con consciencia y dignidad? ¿Somos conscientes de los efectos anímicos que la condición que una enfermedad avanzada puede generar en la persona? Y la pregunta más importante ¿Tenemos confianza en que estos efectos se pueden trabajar, cuidar y diluir?

Hace ya unos años que leímos la definición que la OMS da al término “salud”: estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. La medicina está evolucionando muy rápido, lo cuál es muy esperanzador. Pero debería también crecer en paralelo la atención de la dimensión emocional, espiritual y social de las personas que padecen una enfermedad.

En Reino Unido, Estados Unidos, Alemania y Brasil, ya hace años que existen iniciativas que acompañan estos procesos a través de la musicoterapia, el arteterapia, el counselling (relación de ayuda), la terapia ocupacional… Entienden que la persona es un todo y como tal hay que atenderla en plenitud. Esto incluye también los sentimientos, pensamientos y emociones que se encuentran en crisis cuando hay un diagnostico de enfermedad. Saber acompañar para gestionar estas situaciones vitales es favorecer a la dignidad del paciente, la calidad de vida, la autonomía y reducir la angustia, la ira e incertidumbre. Es esperanzador que ya empezamos a ver en nuestro país iniciativas similares en lugares puntuales, pero aún falta mucho camino que recorrer.

Es por esto, que la entidad social Arte Paliativo acompaña el bienestar y el sufrimiento emocional de personas que padecen una enfermedad avanzada o al final de vida a través de la expresión artística, el counselling, la educación social y las bellas artes. Al atender una problemática tan sensible y compleja a la vez, hace que no se pueda acompañar de una forma única e inflexible, por lo tanto estos diversos pero conectados bagajes proporcionan una atención integral y holística para el colectivo de pacientes. Ofrecemos sesiones individuales (privadas y personalizadas) de 50 min a domicilio y talleres grupales (abiertos y subvencionados) de 2h en centros sociosanitarios y hospitales adaptándonos a las habilidades y preferencias de las personas usuarias. Trabajando desde aquella disciplina artística con la que más conecta cada persona: música, pintura, escritura, dibujo, collages, fotografía, vídeo, escultura, etc. Llevamos una gran maleta de materiales con todas las opciones, para que el paciente pueda escoger lo que más le apetezca.

La expresión artística tiene infinitos beneficios como es el uso de la metáfora. Una herramienta muy útil y gráfica que convierte al usuario en espectador de su propia historia y le permite plasmar de forma objetiva sobre su problema. Es algo así cómo ver nuestra parte más inconsciente y subjetiva en una obra, cómo si de un espejo se tratara.

Así cómo también nos brinda la oportunidad de recordar. Botton A. y Armstrong J. (2014:p.8) citan que somos malos para recordar cosas. Y que resulta inquietante que nuestras mentes sean capaces de perder información importante, tanto factual como sensorial. Por eso, creemos que tener la posibilidad de plasmar nuestros momentos, sentimientos y recuerdos en una lámina, en un papel, en una fotografía… ofrece la posibilidad de dejar un legado y evitar las consecuencias del olvido.

Otro bien que nos hace el arte tiene que ver con su poder de estimular la imaginación. A través del arte uno puede mejorar y desarrollar las habilidades creativas que tiene en potencia, adormiladas pero poderosas. Esto no solo nos sirve para generar obras artísticas interesantes y sentidas sino que realza nuestra habilidad para la resolución de problemas. A diferencia de la ciencia, no hay una respuesta correcta en el arte. El arte fomenta el pensamiento fuera de “la caja” y nos permite romper con los esquemas para así poder inventar nuestra propia solución. Esto eleva la autoestima y proporciona una sensación de realización personal. Inevitablemente, estar pasando por el proceso vital de final de vida, implica pérdida de libertad: no poder escoger qué comer, en que lugar estar, como vestir, qué actividad hacer, etc. Por ello, el echo de poder escoger material, colores, tipo de papel, temática a trabajar es enormemente poderoso y necesario. Un momento de libertad íntima, donde imaginar, reflexionar, recordar, sentir y fluir.

Y ahora os estaréis preguntando, ¿Porque hace falta un profesional si el arte en si mismo ya es tan mágico? Pues bien, a menudo nos cuesta coger un lápiz y empezar a crear; esto es culpa de pensamientos evidentemente equivocados pero extendidos de que el arte es solo para niños o genios. Estos prejuicios sociales nos afectan y bloquean de tal modo que nos quitan la oportunidad de disfrutar de esta bonita condición humana: la posibilidad crear sin límites. A veces, hace falta alguien que esté a tu lado, confiando en ti, en tu capacidad y potencial, animándote, aconsejándote, resolviendo dudas y sobretodo escuchándote y mirándote con respeto, cariño y sin prejuicios, para atreverte a disfrutar de tu libertad. Y aquí es donde entramos nosotras y nuestro trabajo de acompañamiento a través de la mediación artística basada en la Arteterapia y el Counselling.

Os acompañamos a vivir o convivir con el presente: el aquí y el ahora. Con todo lo que aún si puedes hacer, con todo lo que aún eres y tienes para mostrarnos.

Si os sentís identificados y creéis que nuestra labora puede ayudaros a vosotros, a algún familiar o quizás a algún conocido, no dudéis en contactarnos, preguntarnos o sugerirnos en nuestro correo electrónico: info@artepaliativo.org

Silvia Fernandez Cadevall – Fundadora y Codirectora de Arte Paliativo
Neus Frigola Bagué – Arteterapeuta, artista y profesora graduada en Bellas Artes

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