El reloj molecular – Se paró hace tiempo ya – Ha dejado en el ambiente  – Un eco nuevo del tic-tac – Una vieja supestar – Se ha cansado de esperar – Tuvo sus quince minutos – Ni uno menos ni uno más – No hay excepción, ni condición – Incluso la ironía tuvo que acabar – Alguien contó que en nueva york – Disco sally ha dejado de bailar…

Antes de convertirse en un personaje nocturno o “la reina de las discotecas”, Disco Sally fue una mediocre abogada santamente casada que tras enviudar se enfundó pantalones ajustados y zapatos deportivos y se convirtió en Disco Sally, la estrella del mítico local de Manhattan, STUDIO 54. Al parecer hasta las celebridades se daban tortas por bailar con ella, como Dustin Hoffman, Truman Capote y Bill Murray.

Nacida en 1900, Sally Lippman se ganó el apodo de “Disco Sally” a través de los locos movimientos de baile que llevó al estudio 54 durante su viudez. Ni rica ni famosa, sólo una amante de la libertad, de la música disco y de las amistades nocturnas.

Lo singular de esta anciana fue su muerte en la pista de Studio 54, se caracterizaba por vestir con unas gafas de mariposa y según el fotógrafo Hasse Persson a “era como la mascota” del lugar, y alrededor de ella hay una leyenda. “Antes de desplomarse le preguntaron ‘¿apagamos la música?’ y ella contestó: ‘no, sigan bailando’. Ese era el espíritu de Studio 54”

Aunque su leyenda dice que falleció en la pista de baile, Sally murió mayo de 1982 en el hospital de Monte Sinaí. A pesar de peticiones repetidas y deseo póstumo, nadie tocó música disco en su funeral, pero en su memoria, nuestro grupo patrio, Fangoria le dedicó una canción en 2015. Sube el volumen y que reviva el espíritu de los años 70.