No es igual ser víctima del conflicto siendo viejo que siendo joven. Hay muchas particularidades que enfrentan las personas mayores en contextos de violencia. No es igual desplazarse forzosamente a los 30 años que cuando se tienen más de 60, hay un tema de arraigo a la tierra, de dejar una forma de vida a la que se ha estado acostumbrado por muchos años. Tampoco es fácil adaptarse a una ciudad desconocida, donde no se tiene nada y las oportunidades laborales y de emprendimiento no son las mismas. Por eso, el Centro Nacional de Memoria Histórica desarrolló, a través de su Enfoque de la Tercera Edad, un proyecto que recoge estas historias y publica un libro y una serie radial, hecha en conjunto con la Corporación de Asuntos Mayores, organización que se dedica a resaltar la vejez como una solución, y el apoyo económico y técnico de HelpAge International y de la OIM con recursos aportaos por gobierno de Canadá.

“Estas historias les ayudarán (a los receptores) a mirar la violencia con los ojos sabios pero cansados de los viejos que han contado sus historias… es inevitable concluir que es nuestra historia, y que nos afecta dura y dolorosamente”, Javier Darío Restrepo, editor del libro Ojalá nos alcance la vida.

Ojalá nos alcance la vida es uno de los lanzamientos que el CNMH hace en la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín en 2017, y que recoge en formato literario y radiofónico una serie de 15 relatos de personas de la tercera edad víctimas del conflicto armado. Hombres y mujeres que llevan décadas buscando a sus familiares desaparecidos, que han sido desplazados varias veces a lo largo de sus vidas y que han tenido que envejecer viendo cómo sus casos quedan en completa impunidad. Muchos de ellos, además de ser víctimas del conflicto, han tenido que ver cómo sus hijos, sus nietos y sus familiares también han sido asesinados o desaparecidos.

“Otra vez salvar mi pellejo a los 59 años…”

No es raro escuchar frases como la anterior o como “No me desplazo más; tengo 66 años, ya no más”. Lo que más impacta de estas historias, además del dolor y los vejámenes que narran sus protagonistas, es la resistencia y la capacidad de seguir adelante y cómo aún en el otoño de sus vidas, no se cansan de buscar la verdad, la justicia y la paz.

“Sigamos trabajando, no lo dejemos. Yo sigo trabajando y vamos a seguir sembrando la memoria por todo el país. Yo me comprometo para que todo el pueblo de Colombia se de cuenta”, dice Pedro Vicente Palacios, campesino de Norte de Santander y protagonista de una de las historias.

“Ojalá nos alcance la vida… para ver una Colombia distinta, en paz, donde haya reparación y se dignifique a los protagonistas de biografías impactantes como las que siguen, así como a todas las víctimas de esta dolorosa y larga guerra”, María Tila Uribe, prólogo del libro.

Héctor Tabares, director de COASUMA y coordinador de este proyecto: “Sabemos que los contenidos radiales son un recurso que convoca audiencias importantes en Colombia gracias a la tradición oral, a rol protagónico de las emisoras comunitarias y al podcast en internet en dispositivos móviles[…] Buscamos socializar las particularidades de vivir el conflicto en la vejez; sensibilizar a la población en general sobre la importancia de que las nuevas generaciones puedan envejecer en un país sin guerra. Además identificar los roles de las personas mayores en el marco del conflicto armado, resaltando su capacidad de resistir y de aportar a sus familias, colectivos y comunidades”.

El libro y las radio historias están disponibles para descarga gratuita: AQUÍ

La Vejez en el Conflicto

Al primero de agosto de 2017, -según el Registro Único de Víctimas (RUV)– el conflicto armado en Colombia había afectado directamente a 8 millones 472 mil 134 personas, y de ellas, según la Unidad para las Víctimas, las personas mayores de 60 años suman 684.316 personas -338.494 hombres, 340.010 mujeres, 112 de la comunidad LGBTI y de los restantes 5.500, no hay mayor información.

Por departamentos, los cinco escenarios donde las personas mayores han sufrido más hechos victimizantes son, en su orden: Antioquia, con 134.921 víctimas; Valle del Cauca, con 40.375; Bolívar, con 37.088; Magdalena, con 29.276; y, Cesar, con 28.591. Ellas han sido afectadas en especial por el desplazamiento forzado, las amenazas, la pérdida de bienes muebles o inmuebles y la desaparición forzada.

Según el enfoque étnico, las víctimas mayores de 60 años con mayor afectación han sido principalmente los afrocolombianos, con 62.529; seguidos por los indígenas, con 13.936; Rom o gitanos, 2311; y, raizales y palenqueros, con 1120. Y según el enfoque Étnicos, las víctimas mayores de 60 años con mayor afectación han sido principalmente los afrocolombianos, con 62.529; seguidos por los indígenas, con 13.936; Rom o gitanos, 2.311; y, raizales y palenqueros, con 1.120.

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