La “Madrina del Punk”sigue con ilusión y con los lógicos miedos subiéndose a los escenarios para seguir en ruta. En verano la podremos ver en Alemania o Suecia. A sus 70 años, muchos de sus amigos y grandes amores del pasado han muerto. Por ejemplo, el gran fotógrafo Robert Mapplethorpe, con quien Smith alcanzó la fama, murió de sida en 1989, y el músico Fred Smith, padre de sus dos hijos, falleció en 1994, a los 45 años, de insuficiencia cardíaca. Hoy la traemos a las páginas de QMAYOR para hablar sobre el duelo a propósito de unas declaraciones que ha hecho a la televisión australiana.

Reproducimos el extracto al que queremos poner el foco:

Cuando Fred (su marido) murió, tu padre te dijo que el tiempo no cura todas las heridas, pero te da las herramientas justas para soportarlas ¿Cuáles son las herramientas?

PATTI SMITH: Bueno, creo que las herramientas son la experiencia. Todos vamos a pasar por este momento. Es parte de la vida. Es parte del privilegio de ser humano, el que tenemos cuando tenemos que decir adiós.

Todas estas personas que perdemos y esto es lo que quiero decir con la experiencia es que están todos dentro de nosotros.

Se convierten en parte de nuestro ADN. Se convierten en parte de nuestra sangre y usted sabe que a veces, todavía me siento regañada por mi madre de 70 años desde el 2001 y ella todavía me está regañando y me está ayudando.

Ella todavía me aconseja. A día de hoy hablo con Robert (Mappelthorpe) sobre el arte y sobre el futuro. Con mi marido acerca de nuestros hijos. Los siento dentro de mí.

Mientras camino, de repente, tengo una sensación tan cálida de mi padre conmigo o mi hermano y así, si nos mantenemos abiertos, si nos mantenemos abiertos, vendrán.

Cuando el dolor comienza a ser compasivo, no sirve a nadie y es doloroso. Pero si lo transformas en recuerdo, entonces estás glorificando a la persona perdida y también dando algo de esa persona a otras personas, para que puedan experimentar algo de ella misma

El año pasado nos dejaba esta reflexión sobre la humildad, de la que hizo gala en la ceremonia del Nobel al homenajear a su amigo Bob Dylan y emocionada tuvo que interrumpir su actuación en varias ocasiones. Artista y humana. Ambas cosas son indisoluble y aquí lo podemos leer: “Soy realista conmigo misma. Sé que no puedo cantar como Amy Winehouse o Rihanna. Ya tampoco tengo la belleza u otras cualidades que se tienen cuando se es joven. Pero en lo que puedo confiar es que cuando subo al escenario estoy allí por una sola razón: para establecer una conexión con la gente. No tengo ningún deseo para mí, mi carrera no me importa. Ya tengo un lugar en la vida y un buen nombre. No quiero otra cosa que salir ahí y compartir la experiencia con la gente”.

 

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